viernes, 16 de enero de 2009

METODOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS EN LA INVESTIGACIÓN CUANTITATIVA.

METODOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS EN LA INVESTIGACIÓN CUANTITATIVA.
INTRODUCCION.
Los seres humanos utilizan, para desarrollar su vida y realizar actividades, un conjunto amplio de conocimientos. Pero este conocimiento debe ser encontrado por medio de un trabajo indagatorio sobre los objetos que se intenta conocer.
Cuando comenzamos a preocuparnos del modo en que se ha adquirido un conocimiento, o cuando intentamos encontrar un conocimiento nuevo, se nos presentan cuestiones de variada índole, muchas de las cuales integran el campo de la Metodología.
Desde que la especie humana comenzó a crear cultura, es decir, a modificar y remodelar el ambiente que la rodeaba para sobrevivir y desarrollarse, fue necesario también que comprendiera la naturaleza y las mutaciones de los objetos que constituían su entorno. Tareas que hoy resultan sencillas, como edificar una vivienda precaria, domesticar animales o trabajar la tierra, sólo pudieron ser emprendidas después de cuidadosas observaciones de todo tipo: el ciclo de los días y las noches, el de las estaciones del año, la reproducción de los animales y vegetales, el estudio del clima y de las tierras, el conocimiento elemental de la geografía, etc.
Una vez obtenidos los indicadores de los elementos teóricos y definido el diseño de la investigación, será necesario definir las técnicas de recolección de datos para construir los instrumentos que nos permitan obtenerlos de la realidad.
Un instrumento de recolección de datos es cualquier recurso de que se vale el investigador para acercarse a los fenómenos y extraer de ellos información.
Dentro de cada instrumento pueden distinguirse dos aspectos:
La forma: se refiere a las técnicas que utilizamos para la tarea de aproximación a la realidad (observación, entrevista). El contenido: queda expresado en la especificación de los datos que necesitamos conseguir. Se concreta en una serie de ítems que no son otra cosa que los indicadores que permiten medir a las variables, pero que asumen ahora la forma de preguntas, puntos a observar, elementos para registrar, etc.
Esta monografía es de tipo documental, donde no solamente se toca el tema del método de recolección de datos en la investigación cuantitativa, sino también la metodología cualitativa, fue realizada en la ciudad de valencia estado Carabobo con la finalidad de dar a conocer al lector los diferentes métodos de recolección de datos, que pueden ser utilizados en los proyectos de investigación.
También se pretende explicar que existen métodos considerados como híbrido, por que son utilizados en la investigación cuantitativa, pero que con una adaptación pueden ser aplicados en la investigación cualitativa

METODOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS EN LA INVESTIGACIÓN CUANTITATIVA.

Una vez obtenidos los indicadores de los elementos teóricos y definido el diseño de la investigación, será necesario definir las técnicas de recolección de datos para construir los instrumentos que nos permitan obtenerlos de la realidad. Un instrumento de recolección de datos es cualquier recurso de que se vale el investigador para acercarse a los fenómenos y extraer de ellos información.
Dentro de cada instrumento pueden distinguirse dos aspectos:
La forma: se refiere a las técnicas que utilizamos para la tarea de aproximación a la realidad (observación, entrevista).
El contenido: queda expresado en la especificación de los datos que necesitamos conseguir. Se concreta en una serie de ítems que no son otra cosa que los indicadores que permiten medir a las variables, pero que asumen ahora la forma de preguntas, puntos a observar, elementos para registrar, etc.
El instrumento sintetiza en sí toda la labor previa de investigación: resume los aportes del marco teórico al seleccionar datos que corresponden a los indicadores y, por lo tanto, a las variables y conceptos utilizados; pero también sintetiza el diseño concreto elegido para el trabajo. Mediante una adecuada construcción de los instrumentos de recolección, la investigación alcanza la necesaria correspondencia entre teoría y hechos.
DATOS PRIMARIOS Y SECUNDARIOS.
Datos primarios: son aquellos que el investigador obtiene directamente de la realidad, recolectándolos con sus propios instrumentos.
Datos secundarios: son registros escritos que proceden también de un contacto con la práctica, pero que ya han sido elegidos y procesados por otros investigadores.
Los datos primarios y secundarios no son dos clases esencialmente diferentes de información, sino partes de una misma secuencia: todo dato secundario ha sido primario en sus orígenes, y todo dato primario, a partir del momento en que el investigador concluye su trabajo, se convierte en dato secundario para los demás.

TÉCNICAS DE RECOLECCIÓN DE DATOS PRIMARIOS.

LA OBSERVACIÓN. Consiste en el uso sistemático de nuestros sentidos orientados a la captación de la realidad que queremos estudiar.
Es una técnica antigua: a través de sus sentidos, el hombre capta la realidad que lo rodea, que luego organiza intelectualmente. Durante innumerables observaciones sistemáticamente repetidas. El uso de nuestros sentidos es una fuente inagotable de datos que, tanto para la actividad científica como para la vida práctica, resulta de inestimable valor.
LA ENTREVISTA. Consiste en una interacción entre dos personas, en la cual el investigador formula determinadas preguntas relativas al tema en investigación, mientras que el investigado proporciona verbalmente o por escrito la información que le es solicitada.
Existen además otros procedimientos de recolección de datos primarios, entre los que figuran el llamado cuestionario de auto- aplicación, los tests, los diagramas sociométricos, las escalas y diferenciales semánticos, etc. sin embargo, todos tienen su origen, en última instancia, en las dos principales técnicas mencionadas.
LA OBSERVACIÓN CIENTÍFICA.
La observación puede definirse como el uso sistemático de nuestros sentidos en la búsqueda de los datos que se necesitan para resolver un problema de investigación. Dicho de otro modo, observar científicamente es percibir activamente la realidad exterior con el propósito de obtener los datos que previamente han sido definidos de interés para la investigación. La observación que se realiza cotidianamente, como parte de nuestra experiencia vital, no puede ser considerada como científica pues no está orientada hacia objetos precisos de estudio, no es sistemática y carece de controles o de mecanismos que nos pongan a cubierto de los errores que podemos cometer cuando la realizamos. La observación científica debe seguir algunos principios básicos:
Debe tener un propósito específico.
Debe ser planeada cuidadosa y sistemáticamente.
Debe llevarse, por escrito, un control cuidadoso de la misma.
Debe especificarse su duración y frecuencia.
Debe seguir los principios básicos de validez y confiabilidad.
La principal ventaja de esta técnica en el campo de las ciencias del hombre radica en que los hechos son percibidos directamente, sin ninguna clase de intermediación, colocándonos ante una situación tal como ésta se da naturalmente. De este modo, no se presentan las distorsiones que son usuales en las entrevistas, como la subjetividad del objeto investigado. Otra ventaja es que la conducta se describe en el momento exacto en que está ocurriendo. Además, las observaciones se pueden realizar independientemente de que las personas estén dispuestas a cooperar o no, a diferencia de otros métodos en los que sí necesitamos de la cooperación de las personas para obtener la información deseada.
Su principal desventaja reside en que la presencia del observador puede provocar, por sí sola, una alteración o modificación en la conducta de los objetos observados, destruyendo la espontaneidad de los mismos y aportando datos, por lo tanto, poco fiables, porque las personas al saberse observadas pueden alterar su conducta. Esta reacción frente a la presencia de terceros debe tenerse en cuenta siempre que se pretenda utilizar la técnica de la observación.
La observación la podemos clasificar en:
Observación simple:
Consiste en pasar lo más desapercibidos posible, actuando de tal manera que el observador no aparezca con contornos nítidos ante los observados, sino más bien como parte del "telón de fondo" de la situación. Si logramos esto, lograremos observaciones confiables y de buena calidad.
Observación participante:
El observador, en vez de pasar desapercibido, trata de integrarse a la acción de los observados, de participar en ella como si se tratara de un miembro más del grupo.
REGISTRO Y FORMALIZACIÓN DE LA OBSERVACIÓN:
La tarea de observar no es una mera percepción pasiva de hechos, situaciones o cosas. Hablábamos de una percepción activa, lo cual significa seleccionar, organizar y relacionar los datos referentes a nuestro problema. No todo lo que aparece en el campo del observador tiene importancia y, si la tiene, no siempre en el mismo grado; no todos los datos se refieren a las mismas variables o indicadores y es preciso estar alerta para discriminar adecuadamente todo este conjunto posible de informaciones.
Resulta indispensable registrar toda observación que se haga, para poder organizar luego lo percibido en un conjunto coherente. Los medios más comúnmente utilizados son: cuadernos de campo, diarios, cuadros de trabajo, gráficos y mapas.
El problema del registro puede llegar a ser sumamente delicado cuando se trata de la observación de fenómenos de tipo social. En muchas circunstancias es prácticamente imposible tomar notas durante el transcurso de la observación, pues ello originaría sospechas y recelo. En situaciones extremas, no habrá más remedio que confiar en la memoria, con todas las limitaciones que esto supone. Esta desventaja disminuye cuando los observadores son varios, ya que pueden redactar independientemente sus informes para luego compararlos entre sí, completando y depurando los datos obtenidos.
OBSERVACIÓN NO ESTRUCTURADA:
Es posible adoptar diversas posiciones. Puede actuarse con suma flexibilidad, recogiendo sólo aquellos datos que van apareciendo, anotando las impresiones generales que causan los sucesos, de una manera espontánea y poco organizada. Este tipo de observación generalmente se lleva a cabo en un estudio piloto, cuando no se conoce muy bien la muestra que se va a estudiar.
OBSERVACIÓN ESTRUCTURADA O FORMALIZADA:
Cuando establecemos de antemano una pauta de observación explícita en que se detalla qué datos habremos de recoger, los datos se pueden cuantificarse más fácilmente, debido a su homogeneidad, y podemos tener la certeza de no haber olvidado registrar ninguno de los aspectos principales del problema en estudio.
La observación estructurada se lleva a cabo cuando se pretende probar una hipótesis, o cuando se quiere hacer una descripción sistemática de un fenómeno; es decir, cuando estamos realizando un estudio o investigación en el que sabemos exactamente lo que vamos a investigar.
También pueden realizarse observaciones semi-estructuradas, detallando más o menos la pauta de observación según las necesidades y posibilidades.
LA ENTREVISTA.
La entrevista es una forma específica de interacción social que tiene por objeto recolectar datos para una indagación. El investigador formula preguntas a las personas capaces de aportarle datos de interés, estableciendo un diálogo, donde una de las partes busca recoger informaciones y la otra es la fuente de esas informaciones. Su principal ventaja radica en que son los mismos actores sociales quienes proporcionan los datos relativos a sus conductas, opiniones, deseos, actitudes y expectativas. Nadie mejor que la misma persona involucrada para hablarnos acerca de aquello que piensa y siente, de lo que ha experimentado o piensa hacer. Pero existe un importante desventaja que limita sus alcances. Cualquier persona entrevistada podrá hablarnos de aquello que le preguntemos pero siempre nos dará la imagen que tiene de las cosas, lo que cree que son, a través de su carga subjetiva de intereses, prejuicios y estereotipos.
Para que una entrevista tenga éxito, es preciso prestar atención a una serie de factores: es importante que la apariencia exterior del entrevistador resulte adecuada al medio social donde habrá de formular sus preguntas. El entrevistador debe poseer por lo menos una cultura media, que comprenda el valor y la importancia de cada dato recogido y la función que su trabajo desempeña en el conjunto de la investigación. Tendrá que ser mentalmente ágil, no tener prejuicios marcados frente a ninguna categoría de personas y, sobre todo, ser capaz de dejar hablar libremente a los demás, eliminando por completo todo intento de convencerlos, apresurarlos, o agredirlos con sus opiniones. La entrevista habrá de realizarse a las horas más apropiadas para las personas que responden, teniendo en cuenta que su posible duración no afecte la confiabilidad de los datos.
La entrevista es una técnica que en realidad se denomina entrevista no estructurada, y la encuesta es igual a lo que denominamos, en metodología, entrevista estructurada. Las entrevistas estructuradas serán aquellas que predeterminen en mayor medida las respuestas por obtener, y fijan de antemano sus elementos con más rigidez, mientras que las entrevistas informales serán las que transcurran de un modo más espontáneo, libre, sin sujetarse a ningún canon establecido.
ENTREVISTAS NO ESTRUCTURADAS:
Una entrevista no estructurada o no formalizada es aquella en que existe un margen más o menos grande de libertad para formular las preguntas y las respuestas. No se guían por un cuestionario o modelo rígido.
Entrevista formal: Es la modalidad menos estructurada posible de entrevista, ya que se reduce a una simple conversación sobre el tema en estudio. Lo importante no es definir los límites de lo tratado ni ceñirse a algún esquema previo, sino "hacer hablar" al entrevistado, de modo de obtener un panorama de los problemas más sobresalientes, de los mecanismos lógicos y mentales del entrevistado, y de los temas que para él resultan de importancia. Lo más importante es dar al entrevistado la sensación clara y definida de que puede hablar libremente, alentándolo y estimulándolo para que lo haga y cuidando de no influirlo demasiado con nuestras actitudes o las palabras que decimos.
Entrevista focalizada: Es prácticamente tan libre y espontánea como la anterior, pero tiene la particularidad de concentrarse en un único tema. El entrevistador deja hablar sin restricciones al entrevistado, proponiéndole apenas algunas orientaciones básicas pero, cuando éste se desvía del tema original, el entrevistador vuelve a centrar la conversación sobre el primer asunto.
Se emplea normalmente con el objeto de explorar a fondo alguna experiencia vivida por el entrevistado o cuando nuestros informantes son testigos presenciales de hechos de interés o de acontecimientos históricos. Requiere de gran habilidad en su desarrollo, para evitar tanto la dispersión temática como caer en formas más estructuradas de interrogación.
Entrevista por pautas o guías: Se guían por una lista de puntos que se van explorando en el curso de la entrevista. Los temas deben guardar una cierta relación entre sí. El entrevistador hace muy pocas preguntas directas, y deja hablar al entrevistado siempre que vaya tocando alguno de los temas señalados en la pauta o guía.
Se usan en situaciones parecidas a las anteriores y cuando se presentan casos en que los sujetos investigados prefieren más un desarrollo flexible que uno rígido, por sus propias actitudes culturales o necesidades.
Todas estas formas de entrevistas (que tienen en común su poca formalización) poseen la ventaja de permitir un diálogo más profundo y rico, de presentar los hechos en toda su complejidad, captando no sólo las respuestas a los temas elegidos sino también las actitudes, valores y formas de pensar de los entrevistados. Su principal desventaja radica en que es poco práctico sistematizar un gran número de entrevistas de este tipo, organizándolas estadísticamente, pues pueden tener muy pocos puntos de contacto entre sí. Otra dificultad es su costo, pues involucran la presencia de personal altamente especializado durante tiempos relativamente largos.
Los problemas de registro pueden ser importantes, pues existe un gran número de palabras que es casi imposible de registrar en su totalidad. Pueden utilizarse grabadores, aunque es preciso determinar previamente si la presencia de estos aparatos cohíbe o no a los informantes.
Entrevistas formalizadas: Se desarrollar en base a un listado fijo de preguntas cuyo orden y redacción permanece invariable. Comúnmente se administran a un gran número de entrevistados para su posterior tratamiento estadístico. Entre sus principales ventajas, podemos mencionar su rapidez y el hecho de que pueden ser llevadas a cabo por personas con mediana preparación, lo cual redunda en su bajo costo. Otra ventaja es su posibilidad de procesamiento matemático. Su mayor desventaja radica en que reducen grandemente el campo de información, limitando los datos a los que surgen de una lista taxativa de preguntas.
Esta lista de preguntas, que es el instrumento concreto de recolección empleado en este caso, recibe el nombre de cuestionario y puede ser administrado sin que necesariamente medie una entrevista. Debe ser cuidadosamente redactado, evitando preguntas demasiado generales, confusas o de doble sentido, y tratando de conservar un orden lo más natural posible.
Las preguntas suelen dividirse en dos grandes tipos:
Preguntas de alternativas fijas o cerradas: Formalizan más el cuestionario, pues en ellas sólo se otorga al entrevistado la posibilidad de elegir entre un número limitado de respuestas posibles.
Preguntas de final abierto o abiertas: Proporcionan una variedad más amplia de respuestas. Su redacción debe ser muy cuidadosa para evitar respuestas erróneas o confusas, y para evitar que ellas predispongan al entrevistado en uno u otro sentido.
Una vez que se redacta el conjunto de preguntas que constituyen un cuestionario, es necesario revisarlas para asegurarse de su consistencia y eliminar los posibles errores y omisiones. Casi siempre se realiza una prueba piloto, que consiste en administrar el cuestionario a un conjunto reducido de personas para calcular su duración, conocer sus dificultades y corregir sus defectos, antes de aplicarlo a la totalidad de la muestra.

EL CUESTIONARIO AUTOADMINISTRADO.
Al cuestionario lo podemos definir como un método para obtener información de manera clara y precisa, donde existe un formato estandarizado de preguntas y donde el informante reporta sus respuestas. Es un instrumento indispensable para llevar a cabo entrevistas formalizadas, pero puede usarse independientemente de éstas. En tal caso, se entregará al informante el cuestionario para que éste, por escrito, consigne por sí mismo las respuestas. Es claro que no se trata de una entrevista, pues no existe el elemento de interacción personal que la define.
La elaboración del cuestionario requiere un conocimiento previo del fenómeno que se va a investigar. Del mismo modo, la experiencia del investigador es imprescindible para la construcción de cuestionarios, los que deben ser adaptados a las necesidades del investigador y a las características de la comunidad en la que se realiza la investigación.
La principal ventaja de los cuestionarios auto administrados reside en la gran economía de tiempo y personal que implican, ya que pueden enviarse por correo, dejarse en algún lugar apropiado o administrarse directamente a grupos reunidos al efecto.
Su desventaja está en que impide conocer las reacciones reales del informante ante cada pregunta. También las confusiones o malentendidos pueden multiplicarse, pues no existe la posibilidad de consultar sobre dudas específicas o de orientar una respuesta hacia su mayor profundización o especificación.
El empleo de los cuestionarios auto administrado se hace especialmente recomendable en aquellos casos en que es factible reunir de una sola vez a un cierto número de personas. Por otra parte, muchas personas adoptan una actitud irresponsable o pierden el interés frente a cuestionarios auto administrado, lo que es otro factor negativo de esta técnica.
TIPOS DE CUESTIONARIOS.
La forma o tipo de cuestionario depende tanto de los objetivos que persiga la investigación, como de los informantes:
Cuestionarios abiertos. Son aquellos en los que se pregunta al sujeto algo y se le deja en libertad de responder como quiera. Este tipo de cuestionario es muy útil y proporciona mucha información, pero requiere más tiempo por parte del informante y es más difícil de analizar y codificar por parte del investigador. Generalmente, se aplican en estudios pilotos con el fin de obtener más datos.
Cuestionarios cerrados. Están estructurados de tal manera que al informante se le ofrecen sólo determinadas alternativas de respuesta. Es más fácil de codificar y contestar. Como desventaja, podemos mencionar que las categorías que se ofrecen pueden no ser las más adecuadas, o que la persona no haya pensado sus respuestas en términos de las categorías que se le ofrecen. Otra desventaja es que, al ofrecerle categorías al informante, se le están "sugiriendo" las respuestas. Entre los cuestionarios cerrados, tenemos:
Listas de preferencias y ordenamientos de opciones: al sujeto se le presenta una serie de afirmaciones, frases, opciones, etc. y él las debe ordenar según su grado de preferencia.
Con respecto a los cuestionarios enviados por correo, el punto más importante que debe considerarse es que, por lo general, el porcentaje de personas que lo devuelven es muy reducido y, además, la muestra que contesta los cuestionarios, está sesgada; es decir, puede tener alguna característica en común, por ejemplo, cierto interés en el tema, y dar un tipo especial de respuestas.
SOCIOGRAMA.
Consiste en un gráfico en que se expresan las atracciones y repulsiones que los miembros de un determinado grupo experimentan entre sí, siendo por ello de suma utilidad para detectar fenómenos tales como liderazgo. Se construye pidiendo a cada miembro que señale a las personas que más congenian con él y las que menos lo atraen. Esta información se recoge mediante el uso de breves cuestionarios de dos o tres preguntas, y luego es procesada para construir el diagrama correspondiente.

TESTS PSICOLÓGICOS.

Emplean una gran variedad de técnicas específicas. Una buena proporción de ellos utiliza la formulación de preguntas anotadas en algún formulario apropiado (el test) y que por lo general se auto administra. En otros casos, se propone a la persona la realización de ciertas actividades pautadas y se observa su desarrollo. Se registra el tiempo empleado en su ejecución, las reacciones que se producen, el desempeño de ciertos roles. Desde un punto de vista general, estos tests pueden considerarse como observaciones realizadas en condiciones artificiales, preparadas y definidas de antemano.

TÉCNICAS PROYECTIVAS.

Se basan en presentar algún estímulo definido a los sujetos para que ellos expresen libremente, a partir de estos estímulos, lo que piensan, sienten o ven. Generalmente, se trata de dibujos, manchas, fotografías u otros elementos similares, aunque también se apela a veces a estímulos verbales o auditivos. La recolección de datos, normalmente, se hace por medio de entrevistas poco formalizadas.

ESCALAS Y DIFERENCIALES SEMÁNTICOS.
En las escalas, se pide al entrevistado que se sitúe, según su opinión o actitud, en una escala gráfica. Se trata de un segmento de dimensiones fijas y conocidas, sobre el cual el entrevistado marcará algún signo que indique la posición en que se sitúa. Midiendo luego la distancia en centímetros que separa la marca hecha por el entrevistado respecto a cualquiera de los extremos, se podrá obtener un valor numérico, que corresponde a un punto determinado de la escala.
También es posible señalar previamente en el segmento las posiciones intermedias, o utilizar otros recursos gráficos que no sean segmentos: caras serias o alegres, termómetros, rectángulos o cualquier otro elemento gráfico capaz de reflejar una gradación y que resulte atractivo a la vez que preciso. En los diferenciales semánticos, lo que aparece en cada posición, son oraciones que señalan conductas o actitudes típicas, entre las cuales el entrevistado podrá elegir las que más coinciden con sus opiniones.

ANÁLISIS DE CONTENIDO.

Es una técnica que se basa en el estudio cuantitativo del contenido manifiesto de la comunicación. Es usada especialmente en sociología, psicología, ciencias políticas y literatura, e incluye normalmente la determinación de la frecuencia con que aparecen en un texto ciertas categorías previamente definidas, tales como ideas, términos o vocablos, o elementos gráficos de diversa naturaleza. Estas categorías son las variables o indicadores que intervienen en el problema de investigación planteado.
El análisis de contenido es útil, especialmente, para establecer comparaciones y estudiar en profundidad diversos materiales: registros de entrevistas en estudios de psicología clínica o evolutiva, editoriales de periódicos o revistas, programas o declaraciones políticas, entrevistas focalizadas o abiertas, etc.
Gracias a la aplicación de esta técnica, es posible hacer apreciaciones sistemáticas sobre la ideología y el pensamiento político de diversos órganos de difusión, encontrar coincidencias y discrepancias en entrevistas y, en general, obtener un tipo de información bastante profunda sobre temas complejos y difíciles de estudiar. También es posible realizar análisis de contenido de materiales propagandísticos, cuantificándose el espacio en centímetros dedicado a ciertos temas o elementos gráficos, así como la frecuencia de aparición de ciertas palabras o frases. La principal ventaja que posee el análisis de contenido es que tiene una base empírica clara y perfectamente accesible, por lo que puede analizarse un texto con menos subjetividad que por otros medios. Su principal desventaja estriba en su costo, pues sólo puede hacer un análisis de contenido de cierta calidad un personal de alta calificación.
Esta técnica tiene además una limitación intrínseca que el investigador tiene que tener presente: como el análisis abarca solamente el contenido manifiesto de la información (lo denotativo) pero no mide ni evalúa los contenidos latentes o implícitos (lo connotativo), no puede afirmarse que por medio de esta técnica pueda tenerse una visión completa de los documentos en estudio. Los programas de computación llamados procesadores de textos facilitan enormemente la aplicación de esta técnica.

RECOLECCIÓN DE DATOS SECUNDARIOS.

Las bibliotecas son la mejor opción que se presenta al investigador, en especial en cuanto se refiere a libros, revistas científicas y boletines informativos. Tampoco deben dejarse de registrar otros lugares que pueden reunir información de este tipo: archivos y bibliotecas privadas, de organismos e instituciones públicas o privadas, librerías, puestos de venta de periódicos, etc. También las redes informáticas hacen posible una búsqueda sistemática de los materiales bibliográficos existentes.
Las bibliotecas ofrecen tres tipos de ficheros que, si son adecuadamente usados, proporcionan un cuadro completo de la información existente sobre un tema:
Ficheros por autor.
Ficheros temáticos.
Ficheros de títulos de libros y artículos.
Para recolectar la información, el instrumento que se utiliza es la ficha. Las fichas bibliográficas son una simple guía para recordar cuáles libros o trabajos han sido consultados o existen sobre un tema. Las fichas textuales, además de poseer los datos del libro, constan de párrafos o trozos seleccionados que aparecen en la obra, o de estadísticas, cuadros y otros datos semejantes. Estos fragmentos se repiten exactamente tal como han sido escritos, sin la menor alteración, para respetar el trabajo creador de quien estamos citando, haciendo mención explícita de la página en que aparecen. Las fichas de contenido, aparte de poseer los datos comunes a toda ficha, consisten en resúmenes o síntesis de párrafos, capítulos o aún de la obra entera.
Las fichas son unidades de registro, no objetos físicos de determinadas características. Por ello, son fichas las que se hacen en cartulinas, pero también deben considerarse como tales los registros que se hagan en cualquier clase de papel o las bases de datos que se manejan por computadora.
El valor de las fichas reside en que ellas permiten recopilar las informaciones que necesitamos para una determinada investigación. Si las fichas son completas y reflejan fielmente los datos originales, será posible desarrollar la investigación con la seriedad que requiere todo trabajo científico.
Una vez concluido el trabajo de fichado de las fuentes, se estará en condiciones de continuar con las operaciones propias del diseño bibliográfico: cotejo y evaluación de las fuentes, análisis, síntesis y redacción del informe de investigación.
Por otra parte, si definimos a los documentos como todos aquellos escritos que nos pueden servir como instrumentos en nuestra investigación, debemos incluir a todos los documentos públicos y privados.
Existen documentos públicos que resumen información masiva sobre determinada población (censos, archivos, registros de instituciones). Generalmente, la información que se recolecta en este tipo de documentos se utiliza con un propósito específico y es difícil que se le pueda dar otro empleo.
También existen documentos privados o personales que nos proporcionan información acerca de una persona determinada (cartas, diarios íntimos). El problema consiste en que no podemos saber qué tan fidedignos son los datos que estos documentos representan. Por ejemplo, un diario íntimo nos puede proporcionar información acerca de los sentimientos y vivencias de la persona, pero probablemente nos ofrecerá pocos datos (o muy subjetivos) acerca de hechos externos a la persona.
METODOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS EN LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA.
Al igual que en la Investigación Cuantitativa, una vez definidos los indicadores teóricos y el diseño de la investigación es necesario, definir el método a implementar para la obtención de los datos. Según Alvarez y Jurgenson (2.003) Los Métodos de Recolección de datos en la Investigación Cualitativa se clasifican en Métodos Básicos y Métodos Híbridos.

METODOS BASICOS
LA OBSERVACIÓN:
Desde que tenemos conocimiento de la existencia del ser humano, la observación ha sido la piedra angular del conocimiento. Desde el desarrollo de la persona, desde que los niños disfrutan del uso de la vista, se inicia su relación y su conocimiento del mundo a través de la observación.
The American Heritage Dictionary of the English Language citado por Alvarez y Jurgenson (2.003) define la observación como “el acto de notar un fenómeno, a menudo con instrumentos, y registrándolo con fines científicos”. Según Patricia y meter Adler (1.998), citado por Alvarez y Jurgenson (2.003) señala que “la observación consiste en obtener impresiones del mundo circundante por medio de todas las facultades humanas relevante. Esto suele requerir contacto directo con el (los) sujeto (s), aunque puede realizarse observación remota registrando a los sujetos en fotografía, grabaciones sonoras, o video grabación y estudiándola posteriormente”.
TIPOS DE OBSERVADOR:
Observador Completo: esta función se da en casos en que los participantes no ven ni notan al observador, este tipo de observación se pone en práctica a través de grabaciones de video o audio y por fotografías. Constituye el método de más similitud con la observación no participante, y a la vez es la más lejana de la observación naturalista.
Observador como participante: se refiere al investigador que cumple la función de observador durante periodos cortos, pues generalmente a este le siguen las observaciones de entrevistas estructuradas. Este tipo de observación también se aleja de la naturalista.
Participante como observador: este papel resulta mucho más naturalista y consiste en que el investigador se vincule más con la situación que observa; incluso, puede adquirir responsabilidades en la actividad del grupo que observa. Sin embargo, no se convierte completamente en un miembro del grupo ni comparte la totalidad de los valores ni de las metas del grupo.
Participante completo: este papel de investigación implica que el investigador es ya un miembro del grupo a estudiar o en el curso de la investigación se vuelve un miembro con plenos derechos.
Por otra parte, Gregorio Rodríguez Gómez y sus colaboradores (1.999) plantean cuatro tipos de observación, a los que llaman Sistemas se Observación, basándose en las técnicas y los instrumentos de observación y estos son:
Los sistemas categoriales: son sistemas cerrados y están constituidos por categorías prefijadas por el observador. Es decir, se trata de observar determinados fenómenos preestablecidos por las mismas preguntas de investigación. En este modelo, se registra en una lista de control si los fenómenos ocurren o no.
Los sistemas descriptivos: los cuales son abiertos, y en ellos, la identificación del problema se realiza con base en conductas, acontecimientos o procesos concretos. Puede tratarse de un proceso de observación estructurada o de una observación no estructurada, como los asuntos que interesan al investigador resultan vagos e imprecisos.
Los sistemas narrativos: permiten una descripción detallada de los fenómenos y de los procesos, además de que ayudan a buscar patrones de conducta y su comprensión. Se trata de recoger, de la manera más minuciosa posible, todo el flujo de una conducta, por lo que el tiempo de observación lo que determina la duración del acontecimiento. Se registra aquí la ocurrencia natural de los fenómenos y las conductas. En este tipo de sistema se pone en relieve dar la mayor cantidad de información sobre el contexto en el que ocurre la observación.
Los sistemas tecnológicos: consiste en el registro permanente de las situaciones, mediante sistemas de grabación de sonido o de imágenes. Parece obvio que estos sistemas permiten una revisión repetida de situaciones; así puede hacerse una observación más fina y seleccionar momentos, e incluso lograr acercamientos, alejamientos y otras perspectivas que los registros tecnológicos permitan. Una de las desventajas de este sistema es la posibilidad de alteración de las conductas cuando las personas tienen conocimiento de que están siendo grabadas.
La observación pasa por diferentes estadios. El primero lo constituye la elección del entorno donde se realizará ésta, dependiendo del interés del investigador, o bien, de la facilidad de acceso a determinado sitio. Se considera principalmente descriptiva toda fase inicial de la observación, y conforme el investigador se familiarice más con el grupo, empezará a ser capaz de detectar, con mayor fineza, patrones o acciones que le permitirán focalizar su observación. La observación deberá continuar hasta que se logre la saturación, es decir, cuando lo observado tienda a repetirse o a ser igual en cada observación o en cada grupo.
AUTOOBSERVACION:
Los observadores se colocan en la misma situación que las personas observadas, logran una comprensión existencial del mundo tal como lo perciben y lo sienten las personas a quienes estudian. Esta forma de observación ofrece la ventaja de una mayor profundidad e introspecciones en los significados y las experiencias medulares. Existen estudios clásicos de auto-observación, como los de investigadores que han asumido el papel de pacientes psiquiátricos en hospitales para observar la forma en que se trata a los internos, también para vivir lo que estos viven. Es la forma de observación más cercana que existe.
La observación constituye una técnica muy valiosa que proporciona información interesante, es cada vez más utilizada en combinación con otros métodos, lo que enriquece la información obtenida.
ENTREVISTA:
Una entrevista es una conversación que tiene una estructura y un propósito. En la investigación cualitativa, la entrevista busca entender el mundo desde la perspectiva del entrevistado, y desmenuzar los significados de sus experiencias. Steinar Kvale (1.996) define que el propósito de la entrevista en la investigación cualitativa es “obtener descripciones del mundo de vida del entrevistado respecto a la interpretación de los significados de los fenómenos descritos”, también platea doce elementos para la comprensión de la entrevista cualitativa son:
Mundo de la vida: se considera que el tema de la entrevista cualitativa es la vida de la persona entrevistada y su relación con la propia vida.
Significado: la entrevista busca descubrir e interpretar el significado de los temas centrales del mundo entrevistado. El entrevistador registra e interpreta el significado de lo que se dice y la forma en que se dice.
Cualidad: la entrevista busca obtener un conocimiento cualitativo por medio de lo expresado en el lenguaje común y corriente, y no busca la cuantificación.
Descripción: la entrevista busca descripciones ricas de los diversos factores de la vida de las personas.
Especificidad: se persiguen descripciones de situaciones específicas, y no opiniones generales.
Ingenuidad propositiva: el entrevistador mantiene apertura plena a cualquier fenómeno inesperado o nuevo, en vez de anteponer ideas y conceptos preconcebidos.
Focalización: la entrevista se centra en determinados temas; no está estrictamente estructurada con preguntas estandarizadas, pero tampoco es totalmente desestructurada.
Ambigüedad: las expresiones de las personas entrevistadas pueden en ocasiones ser ambiguas, reflejando así las contradicciones con las que vive una persona en su mundo.
Cambio: el proceso de ser entrevistado puede producir introspección en el individuo, por lo que, en el curso de la entrevista, este puede cambiar de descripciones o los significados respecto de cierto tema.
Sensibilidad: diferentes entrevistadores propician diferentes respuestas sobre determinados temas, dependiendo de su grado de sensibilidad y conocimiento sobre el tema en particular
Situación interpersonal: el conocimiento se producirá a partir de la interacción personal durante la entrevista.
Experiencia positiva: una entrevista de investigación bien realizada puede constituir una experiencia única y enriquecedora para el entrevistado, quien a lo largo de ella puede obtener visiones nuevas acerca de su propia situación de vida.
El mismo autor estable siete estadios fundamentales para la entrevista y estos son:
Selección del tema: se refiere a la clarificación conceptual y al análisis teórico del tema que se investigará. Es importante formular el propósito y las preguntas de investigación antes de iniciar cualquier entrevista. Resulta fundamental tener claro el motivo de una investigación antes de definir el método a utilizar.
Diseño: como primordial aparece el diseño del estudio, tomando en consideración los sietes estadios antes de iniciar las entrevistas. El diseño del estudio se realiza con base en el conocimiento que se busca y teniendo en cuenta las implicaciones éticas del mismo.
Entrevista: para su realización es necesario una guía, así como una actitud reflexiva del conocimiento que se pretende. La relación interpersonal que surge en la situación de la entrevista debe tenerse siempre presente.
Transcripción: la preparación, con propósitos de análisis, del material obtenido en la entrevista usualmente implica convertirlo en material escrito.
Análisis: se requiere, decidir, sobre la base de las preguntas y de los objetivos del estudio, cuál paradigma interpretativo será el más adecuado.
Verificación: en este punto se valora la confiabilidad y la validez. Para Kvale, aquella se refiere a la consistencia de los resultados, y ésta, a que el estudio basado en entrevista corresponde al propósito de lo que se busca investigar.
Preparación del informe: se refiere a preparar la comunicación final del estudio, en forma consistente con los criterios científicos e incluyendo los factores éticos de la investigación. Requiere una redacción que facilite su lectura.
Se debe contextualizar a las personas entrevistadas antes y al terminar la entrevista. Conviene describir la situación, explicar brevemente el propósito del estudio y de la entrevista, aclarar el uso de la grabadora y preguntar, antes de iniciar la entrevista, si la persona tiene alguna duda que desee plantear al entrevistador.
La guía de la entrevista indica los temas y su secuencia. El diseño específico de la investigación indicará si esta guía se tiene que seguir puntualmente o no durante la entrevista. Cada pregunta debe ser relevante, tanto desde la dimensión temática como desde la dimensión dinámica. La dimensión temática se refiere a que la pregunta importa en relación con el tema de la investigación; la dimensión dinámica, a la relación interpersonal durante la entrevista.
Kvale propone los siguientes criterios para evaluar la calidad de una entrevista como lo son:
Las respuestas del entrevistado se presentan espontáneamente, con riqueza y especificidad.
Las preguntas son breves, y más amplias las respuestas.
El entrevistador da seguimiento y clarifica los significados de los elementos importantes de las respuestas.
La entrevista ideal se interpreta en gran medida durante la entrevista misma.
El investigador intenta verificar sus interpretaciones de las respuestas.
La entrevista es comunicable por sí misma, es decir, es una historia que no requiere muchas descripciones ni explicaciones adicionales.
CARACTERISTICAS DE UN BUEN ENTREVISTADOR:
Un buen entrevistador debe poseer las siguientes características:
Debe poseer un conocimiento suficiente del tema que aborda.
Capacidad de estructurar, dar un propósito a la entrevista, y cerrar temas y redondearlos en el cierre.
Claridad de expresar en forma sencilla y comprensible las preguntas, sin utilizar lenguaje académico o profesional.
Amabilidad, dejando que las personas terminen de hablar y dándoles el tiempo de proceder con su propio ritmo y su velocidad de pensamiento y expresión verbal; tolerancia a las pausas; aceptación de las expresiones personales aunque sean poco convencionales e incluso provocativas.
Sensibilidad de escuchar con atención y cuidado lo que dice; cuando el entrevistador no comprende bien algo, busca clarificarlo amablemente con la misma personas; empatía y escucha de los mensaje emocionales, así como de lo que no se dice.
Apertura a los asuntos importantes para el entrevistado y a los elementos nuevos o diferentes.
Capacidad directiva, con conocimiento de lo que se necesita averiguar y del propósito de la entrevista; seguimiento del hilo de la entrevista, sin temor a interrumpir digresiones irrelevantes.
Capacidad de interrogar críticamente para evaluar la veracidad de la persona entrevistada.
Buena memoria y retención de lo dicho, para retomar temas mencionados previamente con la finalidad de ampliarlos o clarificarlos.
Capacidad interpretativa que permite clarifica o ampliar los significados de lo expresado por el entrevistado y hace posible que este emita confirmaciones o enmiendas.
Existen diferentes modalidades de entrevistas dependiendo de lo que buscan conocer, como la historia de vida, la historia oral y la narrativa, o dependiendo de la técnica empleada, como es el caso de la fotobiografía.
FOTOBIOGRAFIA:
El uso de la fotobiografía nace de la corriente Fenomenológica, como una propuesta diferente de la positivista; la visión de los fenómenos sociales se realizaría con la propia perspectiva del actor, es decir, a partir de cómo las personas entienden los hechos cotidianos y excepcionales y de la manera en que actúan en consecuencia. Está técnica acepta que la subjetividad humana se encuentra presente y se relaciona directamente con todo hecho social y que, por tanto, se vuelve necesario lo importante para la persona misma.
En este sentido, la fotobiografía revalora la postura de que lo verdaderamente significativo son las fuerzas que mueven a los seres humanos como tales y no simplemente como cuerpos; sus ideas, sus sentimientos y sus motivaciones internas, toda vez que el fenomenólogo quiere entender los hechos desde la mirada de la persona que los vive.
La expresión “una imagen vale más que mil palabras” le viene como anillo al debo a esta técnica, pero cada imagen tiene un significado diferente para cada persona. Esta técnica permite darse cuenta de ello básicamente considerando la guía de la entrevista. Según Orla Cronin (1.998) citado por Alvarez y Jurgenson (2.003) propone seis presupuestos como los que determinan el uso de las fotobiografías cuando el fin es la investigación y estos son:
Existen dos tipos de fotobiografías: aquellas que contienen información y las que provocan una reacción emocional.
La esencia de la fotobiografía, que la distingue de otras formas de representación, es que esta relacionada con un tiempo determinado.
El uso de la fotobiografía tiende a ser parte del ámbito popular como un mito relacionado con el realismo o el simbólico.
El significado de la fotografía surge en un contexto narrativo.
Cada una de las fotografías de familia puede decirnos algo sobre la dinámica familiar o dar una impresión de su unidad y cohesión.
Las fotografías de familias se usan para crear historias personales.
El pionero del uso de imágenes en la investigaciones sociales fue Michael Lesy, el planteaba que los fotógrafos pueden proporcionar una excelente fuente de datos para el análisis del comportamiento social. Sin embargo, lo que vuelve trascendente este medio es el hecho de que, al paso del tiempo, las personas les confieren un valor afectivo a las fotografías (en general a las imágenes fijas y dinámicas). En la actualidad, constituye un preciado tesoro a través del cual los grupos sociales pueden obtener un sinnúmero de satisfacciones a necesidades de las más diversas índoles.
Fina Sanz (1.998), define la fotobiografía como “una técnica de recolección de datos por medio de la fotografías, en la cual la persona va narrando y fragmento de su vida con sus propias palabras, señalando los acontecimientos y experiencias más importantes y atendiendo los sentimientos y las emociones que esto le genera”. La técnica de la autobiografía pone al investigador cerca del carácter humanista de la investigación cualitativa.
Como método de investigación, la fotobiografía tiene cuatro fases de integración de los procesos internos y estas son las siguientes:
Primera fase: Selección de datos: es el tiempo en que la persona se toma en seleccionar la fotografías y que, por lo general, la efectúa en su casa. El material debe ser significativo para la persona, a fin de explicar su propia vida. Es importante que en esta etapa se le asigne un tiempo en días a la persona para que seleccione las fotografías, este factor de tiempo deberá ser tomado en cuenta por el investigador en la planeación de su estudio (cronograma).
Segunda fase: El Estudio de las fotografías: se trabaja en dos direcciones: lineal y circular. La primera consiste en organizar el material cronológicamente, partiendo de la foto tomada en la edad más temprana hasta la más reciente. En la segunda, el investigador va relacionando las fotos entre sí, de modo que crear un puente entre las fotografías anteriores y las posteriores, tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda. Se trabaja así mismo en dos procesos; análisis y síntesis de cada una de las fotografías, y del conjunto de ellas. El análisis consiste en la descripción de la imagen, la idea, el pensamiento y el sentimiento, así como aproximarse a explicaciones e interpretaciones, siempre corroboradas con la persona a estudiar. La síntesis consiste en intentos globalizadotes o de resumen que sugerirá el investigador.
Tercera fase: Tiempo de integración entre las sesiones: considerando que el trabajo es un proceso, a medida que avanza las sesiones, el investigador deberá estar atento a la información extra que el entrevistado proporcione sobre una o más fotografías ya revisadas en entrevistas anteriores, por lo que le solicitará a la persona traer a la mesa nuevamente aquellas fotografías que lo remite a estos nuevos recuerdos. Al final, estarán reunidas todas las que integran el tema investigado.
Cuarta fase: Después del estudio de las fotos: al cabo de un tiempo (a criterio del investigador y según el diseño de la investigación), es factible que se lleve a cabo una revisión de la historia elaborada; se ha demostrado que la persona responde organizando de forma diferente sus fotografías. Por lo general, suceden dos cosas: se conservan las fotos originales pero se incorporan otras nuevas, o la historia se cuenta de forma diferente de cómo fue dicha inicialmente.
HISTORIA DE VIDA E HISTORIA ORAL:
Graciela de Garay (2.001) citada por Alvarez y Jurgenson (2.003) considera que “la historia oral admite como una práctica importante dentro de su quehacer, la construcción de historias de vida, entendidas como narraciones autobiográficas orales generadas en el diálogo interactivo de la entrevista”
Esta autora establece una diferencia entre el relato de vida, en la primera predomina el testimonio del interlocutor, y la subjetividad del investigador sólo se deja sentir en el trabajo de edición; en cambio en la historia de vida, la historia se complementa con otros testimonios y otras fuentes, y la participación del investigador se vuelve más frecuente en las interpretaciones que hace cuando conjunta los datos de las diferentes fuentes.
El enfoque moderno de la biografía, basado en la historia oral, se deriva de la literatura y de la Etnografía, disciplinas en las que las vidas se leen como texto. La Etnografía caracteriza la historia de vida como las historias que una persona cuenta de su propia vida o de lo que considera la parte más importante de su existencia. La historia de vida Antropológica estudia como son las personas y busca obtener la visión individual representativa del mundo y de los rasgos culturales y tradiciones.
Se considera la historia de vida un instrumento indispensable para llegar a la subjetividad y para encontrar las relaciones con el mundo de lo social. Equivale a devolver al individuo a su lugar en la historia. En la historia de vida la gente que no pertenece a ninguna elite, cobra importancia significativa al narrar los hechos que tienen relación con la comunidad a la que pertenece, porque ello brinda una imagen clara de los fenómenos sociales que se involucran.
NARRATIVA O ANALISIS NARRATIVO:
La narrativa se refiere fundamentalmente a contar historias, y el objeto investigado es la historia misma. Como dice Catherine Kohler Riessman (1.993) citado par Alvarez y Jurgenson (2.003) “el propósito es ver cómo los respondientes en la entrevista le dan orden al flujo de la experiencia para darles sentido a los sucesos y acciones de sus vidas. El enfoque metodológico examina la historia contada, analiza cómo se integra, los recursos lingüísticos y culturales que incorpora y la forma como busca persuadir al escucha de la autenticidad de la historia”.
Para la práctica de la narrativa, se recomienda que al inicio de la entrevista se genere una situación que facilite la apertura a hablar acerca de algún acontecimiento de la vida de la persona. No se recomienda la utilización de preguntas ni una guía demasiado cerrada. Se considera más adecuado cierto tipo de preguntas abiertas que propicien la narrativa, en este método también resulta importante audio grabar y transcribir las entrevistas para el análisis.
GRUPO FOCAL:
El grupo focal nace de la costumbre modernista europea de reunirse en los cafés y círculos de crítica, donde la razón actuaba como única autoridad, en un acto de comunicación democrática. Se trata de un grupo en tanto se le determina una tarea específica, una tarea externa no emanada de él mismo, por lo que equivale a un equipo de trabajo para el investigador, puesto que a partir de aquél logrará sus propósitos, aunque el grupo mismo no se perciba así. De aquí que su inicio y su término estén claramente identificados. Este grupo trabaja en producir algo para el cumplimiento del objetivo de estudio.
Constituye un espacio de opinión grupal y se instituye como la autoridad de las opiniones que regula el derecho de hablar y privilegia la conversación. El grupo focal se define como una técnica de investigación social que privilegia el habla, cuyo propósito radica en propiciar la interacción mediante la conversación acerca de un tema u objeto de investigación, en un tiempo determinado, y cuyo interés consiste en captar la forma de pensar, sentir y vivir de los individuos que conforman el grupo.
El grupo focal tiene por objetivo provocar confesiones o autoexposiciones entre los participantes, a fin de obtener de éstos, información cualitativa sobre el tema de investigación. Resulta de gran importancia que con anterioridad haya quedado claramente entendido el objetivo de la investigación, ya que este guiará la conversación que permita las revelaciones personales de los participantes.
La falta de claridad del investigador en la transmisión y de los participantes en la comprensión originará dificultades, malos entendidos, pérdidas de tiempo y muy probablemente conclusiones equivocadas. Otro factor que puede entorpecer el logro de los objetivos es la falta de habilidades necesarias para guiar el proceso grupal de forma efectiva.
Otro punto que hay que tener en cuenta para la conformación del grupo focal es el número de grupo, no con criterios estadísticos, sino estructurales, pues en el grupo deben de estar todas aquellas personas que poseen el tipo social que se esta investigando, el número de integrantes es otro factor este debe ser entre siete y diez personas, la selección de los participantes, la duración, se recomienda que las sesiones duren entre una o dos horas para no cansar a los participantes.
INVESTIGACIÓN ENDOGENA:
Esta metodología es mencionada por Miguel Martínez (1.999) también otros autores cualitativos hacen referencia a ella, probablemente esto se deba a que puede confundirse con la observación participante completo, en la que el investigador es totalmente un miembro del grupo que se estudia.
La investigación endógena se genera desde adentro, desde los propios miembros del grupo: son ellos los que eligen el objetivo, define el foco de interés, escogen los procedimientos metodológicos y diseñan la investigación. Pueden estar asesorados por un investigador externo.
Lo tradicional es que los participantes son seleccionados para realizar la investigación. En esta propuesta, lo diferente es que son los propios sujetos investigados quienes realizan el trabajo de conceptuar, elegir el foco de interés, estructurar la metodología, diseñar la investigación, analizar los datos y llegar a una teoría. Los investigadores con esta experiencia han llegado a la conclusión de que mientras menos educados y entrenados estén los investigadores endógenos en cuanto a criterios académicos, resulta más interesante e importante sus resultados.
EL CUESTIONARIO EN LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA:
Roberto H Sampieri (1.998) cita “el instrumento más utilizado para recolectar datos es el cuestionario”, particularmente cuando hablamos del paradigma cuantitativo, y probablemente muchos investigadores cualitativo no lo consideran una opción valida, por la preferencia del paradigma positivista hacia este.
La única opción para la investigación cualitativa mediante cuestionarios consiste en utilizar preguntas abiertas. La investigación cualitativa mediante los cuestionarios abiertos se convierte en la alternativa a la limitante de este paradigma en cuanto al número de participantes con lo que se investiga. Mediante un cuestionario abierto se puede llegar a una mayor cantidad de personas, naturalmente que si en la investigación cualitativa se busca ingresar a la subjetividad mediante cuestionarios, se requiere una muy cuidadosa y delicada planeación de éstos y sus preguntas, sobre todo por la dificultad para el análisis de más de diez preguntas abiertas.
En este sentido, en primer lugar, el cuestionario tiene que elaborarse con mucha claridad del problema y las preguntas de investigación en cuestión. En segundo término, se deberán diseñar las preguntas para que lleve a quien la responda a un proceso de reflexión propia y personal, que refleje su sentir ante el sujeto investigado. Muy importante es incluir en la presentación del cuestionario una breve explicación de lo que se espera del encuestado, los propósitos del estudio, los beneficios que puede acarrear este y, en algunas ocasiones, garantizar el anonimato a la persona que responde.
METODOS HIBRIDOS
Alvarez y Jurgenson (2.003) denominan métodos híbridos a aquellos usados tradicionalmente en la investigación cuantitativa y que proponen como métodos también valiosos para el desarrollo de estudios cualitativos. El procedimiento de aplicación no varía; la diferencia generalmente se encuentra en la interpretación de los datos.
INVESTIGACIÓN-ACCION:
El propósito de la investigación-acción es resolver problemas cotidianos e inmediatos, Elliot citado por J. Mckernan (2.001) define la investigación-acción como “el estudio de una situación social con miras a mejorar la calidad de la acción dentro de ella”. Por otro lado, Halsey citado por Alvarez y Jurgenson (2.003) la define como una “una intervención en pequeña escala en el funcionamiento del mundo real y el examen minucioso de estas intervenciones”.
La investigación-acción se fundamenta en tres pilares:
Los participantes que están viviendo un problema son los más capacitados para abordarlo en su entorno naturalista.
La conducta de estas personas están influidas de manera importante por su entorno natural.
La metodología cualitativa es la más conveniente para el estudio de los entornos naturalistas, puesto que es uno de sus pilares Epistemológicos.
Existen tres visiones de la investigación-acción, en primer lugar, aparece la visión técnico-científica. El fundador de la investigación-acción fue Kurt Lewin, quien la planteó a mediado de la década de los años cuarenta del siglo XX, como una forma de indagación experimental basada en el estudio de grupos que experimentan problemas. El interés de Lewin se vio atraído por el estudio de las actitudes individuales y las decisiones tomadas en grupos pequeños que posteriormente podían manipularse. Su modelo consiste en una serie de decisiones en espiral, las cuales se toman en ciclos repetidos de análisis para reconceptualizar el problema. Lewin considera que la investigación-acción se compone de pasos seriados de acción: Planificación, Identificación de Hechos, Ejecución y Análisis.
Una segunda visión es la de la investigación-acción práctico-deliberativa, que se vuelve mucho más cualitativa al centrarse mayormente en la interpretación humana, la comunicación interactiva, la deliberación, la negociación y la descripción detallada. Este enfoque se centra más en la tarea que en los resultados. Elliot propuso este modelo y cuestiona la fuerte inclinación en Gran Bretaña de la investigación educativa hacia el positivismo. Este autor propone por primera vez el concepto de Triangulación en la investigación cualitativa.
La tercera visión es la investigación-acción educativa, crítica, emancipadora; esta rechaza la creencia positivista acerca del papel instrumental del conocimiento en la resolución de problemas, y pone en relieve el desarrollo de las habilidades discursivas, analíticas y conceptuales, incrementa el conocimiento por medio de la crítica severa.
Mckernan, por su parte, planteo un modelo de proceso temporal de la investigación-acción, el cual consiste en un primer ciclo de acción en que los intentos por definir claramente la situación o el problema. Posteriormente se pasa a la evaluación de las necesidades, estableciéndose las limitaciones internas y externas del progreso. Esta revisión del problema debe propiciar que surjan ideas, propuestas e hipótesis, las cuales se asumen como ideas inteligentes y no como soluciones. Luego se realiza un plan general de acción que se lleva a la práctica y se evalúa. En esta evaluación, los participantes buscan comprender los efectos y lo que han aprendido.
En el segundo ciclo o en los sucesivos, se produce una nueva definición revisada del problema para realizar otra evaluación de las necesidades, a partir de las cuales surgen más ideas o hipótesis que llevan a la revisión del plan. Este se vuelve a poner en práctica, para realizar nuevamente una evaluación, con lo cual se vuelven a tomar decisiones incluyendo la compresión y la explicación obtenidas. El ciclo puede reiniciarse tanta veces como el grupo lo juzgue necesario.
La investigación-acción es un procedimiento de investigación centrado en la búsqueda de los mejores resultados, ayudado por la participación de los actores, quienes al mismo tiempo aprenden y se desarrollan como personas.
ANALISIS DE CONTENIDO:
Krippendorf, citado por Sampieri (1.998) define al análisis de contenido como “una técnica para estudiar y analizar la comunicación”, el autor agrega que este análisis busca la sistematización, la objetividad y la medición cuantitativa, dado que se ha ubicado dentro del positivismo cuantitativo.
Desde la visión cualitativa, el análisis de contenido sigue siendo una manera de análisis de cualquier forma de comunicación humana, especialmente la emitida por los medios masivos y por personajes populares. Sampieri (1.998) se refiere a ella como una forma útil de “analizar la personalidad de alguien evaluando sus escritos; indagar sobre las preocupaciones de un pintor o un músico; compenetrarse en los valores de la cultura”.
Según esta descripción el análisis de contenido es uno de los procedimientos que más se acercan a los postulados cualitativos desde sus propósitos; busca analizar mensajes, rasgos de personalidad, preocupaciones y otros aspectos subjetivos. Otras de las características que acercan el análisis de contenido con el paradigma cualitativo es que el examen de los datos se realiza mediante la codificación.
El análisis de contenido requiere de algunos pasos para su puesta en práctica como lo son:
Lo primero es determinar que contenido se estudiará y por qué es importante. Obviamente, esto se relaciona muy de cerca con la necesidad de tener un tema previo, una o varias preguntas de investigación y objetivos claramente definidos.
En segundo lugar, debe tenerse claro los elementos que vamos a buscar. Esto nos remite necesariamente a una guía de análisis. Es importante recalcar que esta guía es una propuesta inicial, como en toda investigación cualitativa, y puede, conforme marcha el proyecto, modificarse de acuerdo con la experiencia en la obtención de datos.
Aquí importa decidir como definimos nuestro campo de observación de contenido. Será útil buscar un muestreo aleatorio, aunque esta no sea una preocupación central de la investigación cualitativa.
Dependiendo del propósito de nuestra investigación, se debe decidir la forma de recabar la información. Por ejemplo en hojas de reporte de observación o mediante transcripciones. A su vez, cada una de estas formas se analizará.
Por último, habrá que asegurarse de unificar criterios para la observación y para la codificación, en el caso de que sean varios los observadores o codificadores.
REDES SEMANTICAS:
El método de recolección de información de las redes semánticas constituye un procedimiento híbrido debido a su utilidad para recolectar datos tanto desde el paradigma cuantitativo como para la investigación cualitativa.
José Luis Valdez Medina (2.000) considera que las raíces de este método se encuentran en los estudios realizados respecto a la memoria y se basada en Endel Tulving (1.972) citado por Valdez, quien plantea la existencia de dos tipos de memoria: la memoria episódica, que recibe y almacena información acerca de datos temporales, de episodios o eventos y de relaciones temporales que se dan entre tales eventos, y la memoria semántica, que organiza el conocimiento acerca de las palabras y otros símbolos verbales, sus significados, sus referentes y las relaciones entre ellos.
Otros autores proponen que una parte importante del conocimiento de la memoria semántica es potencialmente generativo, es decir, que tiene efectos directos sobre el comportamiento de los individuos.
Surge así de buscar formas para aproximarse al significado, y uno de los primeros planteamientos se basó en modelos de redes semánticas, Jesús Figueroa y sus colaboradores proponen en 1.980 el modelo de las redes semánticas naturales, que surge de la necesidad de abordar el estudio del significado directamente en humanos y no sólo mediante modelos computacionales.
Este modelo intenta, proporcionar una explicación del problema de las relaciones entre los nodos conceptuales que constituyen la estructura básica de la red. Para lograrlo, lo participantes en la investigación realizan fundamentalmente dos tareas: definir la palabra estimulo con un mínimo de cinco palabras sueltas y, una vez que lo han hecho, jerarquizar éstas considerando la importancia que cada palabra definitoria tiene en función de la palabra estímulo.
El equipo de Figueroa demostró que los resultados no constituyen asociaciones libres como la que se obtienen en la técnica psicoanalítica, pues al pedir a los participantes que jerarquicen, se consigue precisamente una red semántica, entendida como el conjunto de conceptos seleccionados por los procesos de reconstrucción de la memoria, en la que participan las clases y las propiedades de los elementos que la integran.
APLICACIÓN E INTERPRETACION DE LAS REDES SEMANTICAS NATURALES:
Lo primero que hay que hacer, es precisar claramente el problema, las preguntas de la investigación y los objetivos del proyecto. Luego debe determinarse el estimulo que se aplicará, pues con ello quedará, hasta cierto punto, establecido a priori el tipo de respuesta (palabras definidoras) que darán los participantes para el estimulo.
Este procedimiento de obtención de información relevante para el significado psicológico tiene la flexibilidad de permitir que los estímulos que se presentan para definirse, no sean únicamente palabras o conceptos aislados, sino que sin problema pueden utilizarse preguntas o afirmaciones que ilustren o identifiquen de manera adecuada el concepto, dentro de un contexto determinado a investigar.
Sin embargo, esta flexibilidad sólo se presenta en el caso específico de los estímulos que se apliquen, dependiendo del objetivo central de la investigación, puesto que siempre debe pedirse que las respuestas de los sujetos se den con palabras sueltas. Para obtener una buena red semántica, es necesario solicitar con toda claridad a los sujetos que realicen dos tareas fundamentales:
Que definan con la mayor precisión posible al estímulo, mediante la utilización de un mínimo de cinco palabras sueltas que consideren relacionadas con la palabra o frase estímulo. Pueden ser verbos, adverbios, sustantivos, adjetivos, pronombres, sin utilizar artículos, preposiciones ni ninguna otra partícula gramatical sin significado propio.
Que una vez definido el estímulo, de manera individual jerarquicen todas las palabras que expresaron como definidoras, en función de la relación importancia o cercanía que cada una de ellas tenga con el estímulo definido. De esta forma, asignará el número uno a la palabra más cercana o relacionada con el estímulo, el dos a la que sigue en importancia, y así sucesivamente hasta terminar.
VACIADO DE DATOS Y OBTENCIÓN DE LOS RESULTADOS PRINCIPALES: VALORES J, M, FMG Y CONJUNTO SAM:
Posteriormente a las aplicaciones, se procede a la obtención de los cuatro valores o resultados principales, con los cuales se analiza la información generada por los participantes en la investigación, estos valores son:
VALOR J:
Este valor resulta del total de palabras definidoras generadas por los sujetos para el estímulo en cuestión. Constituye un indicador de la riqueza semántica de la red. De tal manera, que a mayor cantidad de palabras definidoras obtenidas, mayor será la riqueza de la red y viceversa. Para la obtención del valor J, únicamente hay que contar el total de palabras definidoras.
VALOR M TOTAL (VMT):
Este valor resulta de la multiplicación de la frecuencia de aparición por la jerarquía obtenida para cada una de las palabras definidoras. Es un indicador de peso semántico de cada una de las palabras definidoras obtenidas. Para la obtención del valor M es necesario recordar que, al momento da signar las jerarquías, los sujetos tienen que colocarle el número uno a la más importante, más cercana o que define mejor el estímulo, el número dos a la siguiente en importancia y así sucesivamente. Con fines de analizar de forma lógica la información obtenida, se procede la obtención del valor MT mediante la multiplicación de la frecuencia de aparición (FA) por el valor semántico (VS) que le corresponde.
CONJUNTO SAM:
Constituye un indicador de las palabras definidoras que conforman el núcleo central de la red, ya que es el centro mismo del significado que tiene un concepto. Habiéndose obtenido los valores M totales de cada una de las palabras definidoras, es posible determinar el conjunto SAM, es decir, el grupo de las diez palabras definidoras con mayores valores M totales.
Si dos palabras definidoras coinciden hasta en la jerarquía asignada por los sujetos, se recomienda recurrir al orden alfabético. En caso de que hubiera dos o más palabras con los mismos VMT, que pudieran quedar en el conjunto SAM como las últimas palabras que lo componen, se recomienda incluirlas todas, a fin de no perder información valiosa para la descripción del significado psicológico del estímulo que se esta investigando.
VALOR FMG:
Este valor se obtiene para todas las palabras definidoras que conforman el grupo SAM, por medio de una sencilla regla de tres, tomando como punto de partida que la palabra definidora con el valor m más grande representará el cien por ciento. Este valor constituye un indicador, en términos de porcentajes, de la distancia semántica entre las diferentes palabras definidoras que conformaron el conjunto SAM. Así que el valor M total más alto representa la total cercanía que ese concepto tiene con el estímulo definido. En este sentido, mediante el cálculo de los demás valores, se obtendrá en términos de proporción, la distancia que tiene cada una de las palabras definidoras respecto al estímulo definido.

CONCLUSIÓN.
La revisión bibliográfica para la elaboración de la presente monografía me permite concluir:
Existe un grupo de científicos que piensan que si bien en otros tiempos era posible hablar de un método científico, actualmente el campo total de la ciencia es tan complejo y heterogéneo que ya no es posible identificar un método común a todas ellas.
Si bien la investigación cualitativa es utilizada mayormente en el campo social, Enfermería como ciencia dedicada al cuidado, y por el carácter humanista de esta, ha incursionado en explorar nuevas alternativas de investigación dando paso al paradigma cualitativo.
Tanto en el paradigma cuantitativo como cualitativo una vez que se tiene claro los objetivos de la investigación, se procede a seleccionar el método de recolección de datos acorde con la investigación.
Independientemente del paradigma investigativo utilizado, el investigar lo que busca es solucionar una situación planteada.

BIBLIOGRAFIA.
Alvarez, Juan L; Jurgenson, Gayou. (2.003) Cómo Hacer Investigación Cualitativa. Fundamentos y Metodología. Editorial Paidos Educador. México- D. F.
Hernández Sampieri, Roberto y Col. (1.998) Metodología de la Investigación. Editorial McGraw-Hill. México- D. F.
Kvale, Steinar. (1.996) Las entrevistas, Una Introducción a la Investigación Cualitativa. Thousand Oaks- California.
Martínez, Miguel. (1.99) Comportamiento Humano. Nuevos Métodos de Investigación. Editorial Trillas. México- D. F.
Rodríguez Gómez, Gregorio y Col (1.999) Metodología de la Investigación Cualitativa. Editorial Aljibe. Málaga-España.
Sabino, Carlos A. (1.996) El Proceso de Investigación. Editorial Lumen – Humanitas. Buenos Aires –Argentina.
Sanz, Fina. (1.998) Los Vínculos Amorosos. Editorial Kairoz. Barcelona-España.
Tamayo y Tamayo, Mario. (1.998). El Proceso de la Investigación Científica. 3era Edición. Editorial Limusa S.A. México- D. F.
ELABORADO POR:
LIC.: ISIDORA REYES B.
isidorareyes@hotmail.com

Las variables

Las variables
Una vez que alcanzamos un conocimiento relativamente amplio del tema a investigar, de sus antecedentes, aspectos principales y enfoques más usuales, debemos abocarnos a aislar, dentro del problema, los factores más importantes que en él intervienen. Para ello habremos de delimitar las principales facetas y los subproblemas diferenciales que se plantean, ordenándolos lógicamente y relaciónandolos de acuerdo a su propia naturaleza. De allí surgirán las características y factores básicos que forman parte del problema y a través de los cuales podremos explorarlo, describirlo o explicarlo.
Por ejemplo, si se trata de un problema de comercialización, los aspectos fundamentales que deberemos estudiar serán la oferta, la demanda, las motivaciones del consumidor, la distribución, la publicidad y otros factores semejantes. Si se trata de un trabajo de tipo etnográfico, nos interesará diferenciar las formas de tecnología empleada, la organización del trabajo, el tipo de estructura familiar, los ritos, ceremonias y formas de culto religioso.
Estos factores encontrados deben ser posteriormente elaborados y estudiados, hasta que podamos llegar a formularlos en forma de cualidades o características que se entrelazan en el fenómeno a investigar. Gracias a ellos estaremos en condiciones de construir el marco teórico dentro del cual se inserta el fenómeno de nuestro interés.
Cuando es posible, llegado a este punto, encontrar que nuestro marco teórico puede ser esquematizado como un conjunto de elementos interdependientes a los cuales es posible medir (de alguna forma), convendrá apelar a la noción de variable para organizar nuestros conceptos. No todos los problemas podrán ser enfocados de esta manera, y tampoco es lícito afirmar que en toda investigación sea conveniente el uso de tales instrumentos lógicos de análisis. Pero, en aquellos casos en que sea posible llegar a un grado tal de aislamiento de los factores involucrados en el problema, resulta indudable que un esquema de variables nos permitirá desarrollar mejor nuestro marco teórico, haciéndolo ganar en precisión y en claridad y facilitando enormemente el trabajo de verificación que es indispensable en la ciencia.
Por variable entendemos cualquier característica o cualidad de la realidad que es susceptible de asumir diferentes valores. Es decir, que puede variar, aunque para un objeto determinado que se considere pueda tener un valor fijo. Cuando nos referimos a una característica o una cualidad, que pueden tener los objetos en estudio, cualesquiera que ellas sean, hablamos de propiedades de los objetos pero nunca de los mismos objetos. Una mesa no puede ser, en sí, una variable, pero si nos referimos a la altura de una mesa estamos efectivamente en presencia de una variable, pues una mesa puede tener una altura de 0,40 m, de 0,80 m, o de cualquier otro valor. O sea que esa cualidad de la mesa (la altura), puede asumir diferentes valores: es por lo tanto una variable. No quiere decir eso que la altura de una determinada mesa deba variar, sino que el concepto genérico de altura de una mesa puede variar de un caso a otro. [La definición de variable que acabamos de ofrecer es más amplia que la usualmente utilizada en estadística y en otras ciencias; ello es así porque también intentamos abarcar, en la misma definición, los problemas que se presentan en el estudio de lo social. En todo caso nuestra definición para nada entra en contradicción con el uso aceptado en esas disciplinas: simplemente es una presentación más general de lo que, en tal caso, resultaría un caso específico o particular.]
Las variaciones pueden producirse también para un mismo objeto, y no sólo entre diferentes objetos considerados. Pero, en este caso, tampoco podemos expresar que es el objeto mismo el que varía, pues esta modificación habrá de ser siempre la de alguna de sus características (incluyendo dentro de ella a su misma existencia). Así, por ejemplo, diremos que es una variable el caudal que posee un río y no el río en sí mismo.
El tiempo es siempre considerado como una variable, pues los hechos pueden producirse en un momento o en otro, dentro de un continuo que va discurriendo constantemente. Por ello, si los fenómenos pueden tener siempre un tiempo determinado diferente para cada caso es que lo consideramos también como una variable.
La palabra valor, que hemos empleado hasta aquí, debe entenderse en un sentido amplio y no en el más reducido de valor o magnitud numérica. De este modo, el color de un objeto es para nosotros también un cierto valor, si consideramos la variable color del objeto. Si decimos, por ejemplo, color de una fruta en un trabajo taxonómico de botánica, esta cualidad, Bel color puede evidentemente variar de un objeto a otro, ya que puede haber frutas amarillas, verdes, rojas o de diferentes tonalidades. Estos diferentes colores serán, en este caso, los distintos valores que puede asumir la variable de referencia. Suele llamarse a estas variables, sobre la cuales no se construye una serie numérica definida, variables cualitativas, para distinguirlas de aquellas que sí admiten una escala numérica de medición y que se llaman, por lo tanto, cuantitativas.
Todos los valores que llega a tener una variable pueden entenderse como una serie, como una sucesión más o menos ordenada de posibilidades. Tales series son de dos tipos básicos:
a) Continuas: cuando entre uno y otro valor existen infinitas posibilidades intermedias. Por ejemplo, la altura de una persona, el peso de un objeto, el rendimiento de un estudiante, etc.
b) Discretas: cuando dichas posiciones intermedias carecen de sentido pues la variable se modifica de a saltos entre un valor y otro y no en forma paulatina. Por ejemplo, la cantidad de hijos que posee una persona, el número de países que intervienen en una conferencia internacional, etc. En estos casos podemos hablar de un cierto valor 5, 6, 7 ó cualquier otra magnitud entera, pero es absurdo referirse a 2,3 países o 1,8 hijos. Debemos advertir, sin embargo, que sí tiene sentido, y se emplea usualmente, calcular promedios sobre estas cantidades, de modo que pueda decirse que para un cierto grupo social el promedio de hijos por familia es de 3,27 o cualquier otro valor pese a lo cual la variable no deja de ser discreta.
Un caso particular de una serie discreta la constituye aquel en que la misma posee solamente dos posibilidades. Ejemplo de ello serían categorías como muerto-vivo@ o países con o sin salida al mar, donde no cabe otra opción que las dos mencionadas. En tal caso la variable se denomina dicotómica.
Una variable puede ser continua y sin embargo, de acuerdo a nuestras posibilidades concretas de medición, medirse sobre una escala discreta. Esto no le cambia su carácter, puesto que refleja más bien nuestra incapacidad para efectuar una discriminación más exacta de los valores. Lo mismo sucede, en otros casos, cuando el investigador no cree apropiado hacer un esfuerzo suplementario para obtener información más precisa. [V. infra, 8.2.]
5.5. Variables y dimensiones
Sucede en la práctica que muchas de las características que nos interesa estudiar no son tan simples como las de algunos ejemplos anteriores. Resulta muy sencillo medir y comprar la variable cantidad de hijos que posee una persona, pero nos enfrentamos a una dificultad mayor si pretendemos conocer el rendimiento de un estudiante o el grado de patriarcalismo que presenta una sociedad. Esto es frecuente especialmente en las ciencias sociales, donde la complejidad de los fenómenos y de los actores que intervienen en ellos hace que normalmente nos encontremos con conceptos de suma complejidad. Cuando nos hallamos frente a variables de este tipo, que son complejas de por sí ya que resumen o integran una multiplicidad de aspectos diversos, debemos recurrir a subdividir o descomponer a la variable en cualidades más simples y por lo tanto más fáciles de medir. A estas sub-cualidades que en conjunto integran la variable las llamamos dimensiones.
Por dimensión entendemos un componente significativo de una variable que posee una relativa autonomía. Nos referimos a componentes porque estamos considerando a la variable como un agregado complejo de elementos que nos dan un producto único, de carácter sintético. Así, en nuestro ejemplo, el patriarcalismo de una sociedad debe considerarse como una síntesis de un cierto tipo de organización familiar, determinamos valores de conducta individual y pautas definidas de organización económica. Para dar un ejemplo más simple, tomado del campo de las ciencias naturales, podemos afirmar que el tamaño de un objeto, digamos una mesa, no es solamente su altura, largo o ancho, sino una resultante de estas tres dimensiones que, en total, nos determinan su tamaño.
Cuando en la definición anterior hablábamos de relativa autonomía lo hacíamos para destacar que las dimensiones pueden presentar diferentes valores unas respecto a otras, pero siempre dentro de ciertos límites de congruencia. Si el largo de un objeto se modificara al variar su altura no estaríamos en presencia de dos dimensiones de una misma variable sino frente a dos variables diferenciadas, una de las cuales estaría influyendo sobre la otra. En cambio, al tratarse de conceptos independientes entre sí, los consideramos como elementos autónomos que permiten integrar una variable. Naturalmente, la independencia que puede haber entre diversas dimensiones no es absoluta ni total, puesto que existe un mínimo y un máximo dentro de los cuales pueden variar los valores de las dimensiones sin llegar a producir una situación incoherente: no llamaríamos mesa a un objeto que tuviese 10 metros de largo y una altura de 20 cm, aunque puede haber mesas de esa longitud (más altas) y de esa altura (más cortas). Por esta razón especificamos que se trata de una relativa autonomía, y no simplemente de autonomía.
Una misma cualidad puede considerarse como una variable en sí o como una dimensión de una variable mayor según el enfoque y propósitos que guíen cada investigación, pues se trata de definiciones de carácter instrumental que el científico realiza de acuerdo a la naturaleza del problema planteado. Si, por ejemplo, nos interesa conocer y distinguir a las personas de acuerdo a su nivel socio-económico, esta variable tendrá, a su vez, dos dimensiones distinguibles: el nivel social, y el nivel económico. Pero si estamos estudiando el ingreso de las familias debemos manejar el mismo concepto de nivel económico como una variable en sí y no como una simple dimensión, y nos veremos en la necesidad de descomponer esta variable en algunas de las dimensiones que la integran.
En general podemos afirmar que una cualidad interviene como variable en una investigación cuando nos es útil relacionarla como un todo con otra u otras variables; en cambio, debemos tomarla sólo como una dimensión cuando su sentido como cualidad aislada sea poco significante y deba agruparse con otras cualidades para poder ser relevante. Dentro de cada trabajo cada cualidad deberá asumir su papel fijo de variable o de dimensión, sin alterar este carácter a todo lo largo del mismo, pues de otro modo se producirían evidentes confusiones y contradicciones lógicas.
Posteriormente, cada una de las variables y dimensiones que hemos aislado debe ser definida con la mayor rigurosidad posible, asignándole un sentido unívoco y claro para evitar que se originen ambigüedades, distorsiones e innecesarias discusiones sobre terminología.
5.6. Relaciones entre variables
Luego de haber precisado los factores que intervienen en un problema, de haberlos definido y analizado hasta determinar el tipo de condicionamiento que los unen (según ya hemos visto en 5.3), habremos obtenido un conjunto de variables relacionadas entre sí de una cierta manera particular. Debemos entonces organizar estas relaciones observadas, de modo tal que podamos construir un esquema coherente que nos exprese el cuadro general del problema.
Para ello partiremos del núcleo inicial de todo esquema de variables, es decir, del caso elemental en que encontremos que la variable B se halla condicionada por la variable A. No nos interesa ahora especificar la forma concreta de este condicionamiento sino expresar esa relación simple entre ambas variables. Si suponemos que la alimentación que se recibe en la infancia (variable A) afecta o determina o influencia el nivel de inteligencia posterior de la persona (variable B), expresaremos esta relación diciendo que las variaciones de B dependen, en cierta medida por lo menos, de lo que ocurra con la variable A. Llamaremos entonces a la variable A variable independiente y a la variable B variable dependiente, pues sus valores dependen de los que asuma A.
La variable A es llamada independiente, pues dentro de la relación establecida no depende de ninguna otra, aunque pudiera resultar dependiente si estudiáramos otro problema. Por ejemplo, la variable nivel socio-económico@ tiene una relación evidente con la calidad de la alimentación que se recibe. Si llamamos C a esta nueva variable obtendremos el siguiente esquema:
Donde ahora A juega el papel de variable dependiente y C asume el papel de independiente. Es perfectamente posible agrupar las dos relaciones planteadas en un solo esquema, que muestre el modo en que se enlazan las tres cualidades consideradas.
La variable A resulta ahora dependiente respecto a C, pero independiente respecto a B. La designaremos entonces con el nombre de interviniente, pues resulta un factor que interviene entre C y A modificando o alterando con su propio contenido las relaciones que existen entre esos dos elementos.
Además de estas tres posiciones básicas que las variables pueden adoptar al relacionarse entre sí existe una cuarta posibilidad, que se refiere al caso de variables que ejercen una influencia de tipo difuso y general sobre todo el conjunto de los hechos investigados. Designaremos a este tipo de variables con el nombre de contextuales, porque nos indican precisamente el medio, el contexto o ámbito general donde se desarrollan los fenómenos que se estudian. Los valores presentes en una sociedad, el tipo de estructura económica y conceptos que tienen, en general, este amplio nivel, son las más de las veces considerados como variables contextuales.
Los esquemas de variables que acabamos de mostrar son los más simples que cabe concebir, constituyen por así decir la Célula básica con que luego se estructuran sistemas más complejos. Es normal que una variable no sólo afecte a otra más sino a varias simultáneamente, así como que una variable dependiente sea influida por dos, tres o más variables independientes. Este tipo de entrelazamiento corresponde mucho más a los temas de la realidad social, donde no es raro poder distinguir 10 ó 20 variables jugando un importante papel en un cierto problema.
En este caso estamos en una relación de mutua dependencia, donde no hay en propiedad una variable independiente sino una constante retroalimentación entre dos elementos que se condicionan recíprocamente entre sí. Esta situación es bastante frecuente en los fenómenos sociales, que presentan al observador muchos casos de factores entrelazados de tal modo que dan origen a Círculos Ya sea Viciosos o virtuosos de retroalimentación positiva, o a circunstancias donde se produce en cambio una retroalimentación negativa, donde el crecimiento de un factor induce al decrecimiento de otro que, a su vez, refuerza el crecimiento del primero.
5.7. Concepto de hipótesis
Cuando afirmamos que existe una cierta relación entre dos variables estamos suponiendo que una cierta característica de la realidad influye sobre otra. Si enunciamos esta relación de un modo explícito, afirmando que X afecta el comportamiento de Y, y si además le damos a tal afirmación un carácter condicional, de enunciado sujeto a prueba o verificación, estaremos elaborando un tipo de proposición fundamental en el avance de toda ciencia: la hipótesis. La hipótesis es así una afirmación, aún no verificada, que relaciona dos o más variables de una manera explícita. Lo que allí se enuncia puede o no ser confirmado por los hechos, por los datos que se recojan, pero en todo caso sirve como punto de partida para organizar el conjunto de las tareas de investigación. Llegar a comprobar o rechazar la hipótesis que se ha elaborado previamente, confrontando su enunciado teórico con los hechos empíricos, es el objetivo primordial de todo estudio que pretenda explicar algún campo de la realidad. [V. Selltiz et al, Op. Cit., pp. 52 a 58.]
a hipótesis es la técnica mental más importante del investigador y su función principal es sugerir nuevos experimentos o nuevas observaciones, apunta con razón W. Beveridge [W.I.B. Beveridge, The Art of Scientific Investigation, W. W. Norton Company Inc., New York. Tomado de La Hipótesis, Cuadernos de Epistemología No. 35, Univ. de Buenos Aires, 1967, pág 5.] y añade, para resaltar el valor de esta herramienta metodológica, que una hipótesis puede ser muy fértil sin ser correcta, ya que su capacidad para sugerir diferentes pruebas y análisis de la realidad suele resultar de mucha utilidad para detectar nuevos fenómenos hasta entonces pasados por alto. Lo importante es la actividad que se realiza al confrontar hipótesis con fenómenos empíricos, pues en ella radica una de las notas más importantes de todo el sistema de pensamiento científico.
Para que una hipótesis cumpla con su cometido esencial debe reunir una serie de características básicas, entre las que pueden destacarse: [V. Goode y Hatt, Metodología de la Investigación Social, Ed. Trillas, México, 1970, pp. 80 a 82.]
Clara conceptualización, que permita identificar sin lugar a dudas cada uno de los términos que involucra desterrando, hasta donde sea posible, toda vaguedad en el enunciado.
Referentes empíricos, que posibiliten encontrar hechos concretos sobre los cuales se podrá luego corroborarla o refutarla.
Especificación clara respecto a las condiciones en que puede someterse a prueba.
Relaciones precisas con los conceptos que usualmente se emplean en el campo de conocimiento sobre el que versa.
Por otra parte debemos apuntar que las hipótesis pueden pertenecer a diferentes órdenes o niveles, es decir, que ellas pueden ser más o menos generales o específicas. Las hipótesis del nivel superior son aquellas que sólo figuran como premisas del sistema y las de nivel inferior son las que sólo figuran como conclusiones del sistema; las de los niveles intermedios son las que aparecen como conclusiones de deducciones de nivel elevado y sirven de premisas para las deducciones de hipótesis de bajo nivel, constituyéndose un todo articulado que abarca desde las proposiciones de mayor generalidad hasta las más particulares. [Richard B. Braithwaite, Scientific Explanation, Harper y Brothers, New York, 1970. Tomado de La Estructura de Los Sistemas Ciéntificos, Cuadernos de Epistemología, No. 35, Universidad de Buenos Aires, pág. 1.]
Las hipótesis, naturalmente, serán diferentes según el tipo de investigación que se esté realizando. [Cf. Goode y Hatt, Op. Cit., pág. 78.] En los estudios exploratorios, a veces, el objetivo de las investigación podrá simplemente ser el de obtener los mínimos conocimientos que permitan formular una hipótesis. También es aceptable que, en este caso, resulten poco precisas, como cuando afirmamos que el medio de comunicación X induce probablemente un cambio de valores en la población Y@, o que el planeta Z posee algún tipo de atmósfera, sin especificar de qué elementos está compuesta.
Los trabajos de índole descriptiva generalmente presentan hipótesis del tipo todos los X poseen, en alguna medida, la característica Y@. Por ejemplo, podemos decir que todas las naciones poseen algún comercio internacional, y dedicarnos a describir, cuantificando, las relaciones comerciales entre ellas. También, y ya con un grado más alto de complejidad, podemos hacer afirmaciones del tipo AX pertenece al tipo Y@, como cuando decimos que cierto compuesto químico es un éster o que una tecnología es capital-intensiva. En estos casos describimos, clasificándolo, al objeto de nuestro interés, incluyéndolo en un tipo ideal complejo de orden superior.
Por último podemos construir hipótesis del tipo AX produce (o afecta) a Y@, donde estaremos en presencia de una relación entre variables similar a la que mostrábamos en los ejemplos del punto anterior.
Finalmente debemos advertir, para evitar los demasiado frecuentes confusiones que se producen en la práctica docente, que sólo en los casos de investigaciones explicativas es necesario formular claramente cuáles son las hipótesis de la investigación. En las investigaciones descriptivas y, con más razón, en las exploratorias, es posible omitir las hipótesis, ya sea porque éstas son tan amplias y poco definidas que dicen muy poco a quien lee el informe de investigación, o porque por la naturaleza de la indagación no es posible o necesario verificarlas. También debemos diferenciar las hipótesis en sentido estricto, que acabamos de analizar, de ciertos supuestos generales que aparecen en las investigaciones pero que éstas no se dedican a verificar. En una indagación sobre el modelo organizativo de una empresa es lógico suponer que ésta tiene fines de lucro, pero cualquier afirmación que se haga al respecto no constituye en sí una hipótesis, sino un supuesto o precondición que utilizamos para interpretar los datos que vayamos obteniendo.
Ejercicios
5.1. Formule un ejemplo de una variable continua y de una discreta.
5.2. Cuáles serían las principales dimensiones de la variable Tipo de liderazgo, suponiendo que estamos haciendo una investigación donde nos interesa ver la forma que las empresas adoptan al respecto.
5.3. Piense en tres variables independientes que puedan resultar condiciones contribuyentes de alguna de las variables dependientes que siguen:
Conflictos sindicales
Volumen de las cosechas
Precio final de venta de un producto
Deserción escolar
Consumo de drogas
5.4. Ejemplifique una relación en que dos variables independientes afecten a una dependiente.
5.5. Dé un ejemplo de una condición necesaria para que el fenómeno Aguerra nuclear, se produzca.
5.6. La ruptura o daño de nervio óptico es una condición de qué tipo para producir el fenómeno Aceguera
5.7. Para el tema escogido en el tema 4.1: haga una delimitación apropiada; formule el marco teórico que permita estudiarlo.
5.8. En una investigación que se llamase Consecuencias de la deforestación en el valle X: )Cual sería la variable independiente? ) Cuáles, supone Ud., las dependientes?
5.9. Trace un esquema de variables (según lo que se expone en 5.6.) para estudiar alguno de estos problemas:
Impacto de subsidios directos en poblaciones en condiciones de pobreza.
Causas y efectos de la privatización de empresas de servicios
Las razones de la victoria electoral de un cierto partido político.
La forma en que la selección natural va determinando el tamaño de una cierta especie de mamíferos.

Operacionalización de las Variables

Operacionalización de las Variables (Héctor Luis Ávila Baray)

El término variable se define como las características o atributos que admiten diferentes valores (D´Ary, Jacobs y Razavieh, 1982) como por ejemplo, la estatura, la edad, el cociente intelectual, la temperatura, el clima, etc. Existen muchas formas de clasificación de las variables, no obstante, en esta sección se clasificarán de acuerdo con el sujeto de estudio y al uso de las mismas.
De acuerdo con el sujeto de investigación las variables se clasifican en categóricas y continuas. Las variables categóricas clasifican a los sujetos distribuyéndolos en grupos, de acuerdo a algún atributo previamente establecido, por ejemplo, el idioma, la ocupación, etc. Este tipo de variables se subdividen a su vez en dos: variables dicotómicas que poseen dos categorías por ejemplo hombre-mujer, y variables policotómicas que establecen tres o mas categorías, por ejemplo estado civil, nivel académico, etc. Son variables continuas cuando se miden atributos que toman un número infinito de valores, como por ejemplo, el peso, la talla, la estatura, etc.
Las variables categóricas se integra por una serie de características o atributos que forman una categoría pero no representan una escala de medición numérica, por ejemplo los oficios y profesiones (plomero, abogado, médico, electricista, etc. forman la categoría ocupación). Este tipo de variables sigue dos reglas:
a) Las categorías diferencian una forma de otra y son mutuamente excluyentes, es decir, el objeto de investigación (personas, cosas, etc.) que se clasifique aquí únicamente puede integrarse a una categoría. Por ejemplo, una persona puede ser gordo o flaco pero no la suma de las dos categorías.
b) Las categorías de una variable deber ser exhaustivas, es decir, debe incluir todas las posibles alternativas de variación en la variable. Por ejemplo, la categoría estado civil incluye los siguientes rangos potenciales de variación: casado, soltero, divorciado, viudo, separado, unión libre, etc.
Las variables categóricas se utilizan en estudios cuantitativos y admiten la asignación de números a las categorías pero no implica que representen cantidades numéricas. Se analizan mediante procedimientos aritméticos básicos como el simple conteo y los porcentajes. Estas variables comprenden las escalas de medición nominal y ordinal. Las variables numéricas son el medio por el que las unidades y los números se utilizan para representar en cada categoría de forma precisa cada unidad de la variable medida matemáticamente.
Los números utilizados en esta variable pueden ser discretos o continuos. Por ejemplo en la variable número de hijos, el rango de números es discreto (1, 2, 3, etc.), en cambio, si existe la posibilidad de dividirlo en un continuo de pequeñas fracciones o cantidades es considerada una variable discreta. Por ejemplo si se afirma: el ingreso de los trabajadores operativos de la industria maquiladora es un promedio de 1.3 salarios mínimos diario, se tiene una variable discreta. Las variables numéricas comprenden las escalas de medición de intervalo y de razón.
De acuerdo al uso que se da a las variables, se clasifican en variables dependientes y en variables independientes. En un estudio experimental la variable dependiente es la característica que se investiga y que siempre debe ser evaluada, mientras que la variable independiente es la característica que se puede medir por separado y que puede ser causa de la variable dependiente.
El objetivo de un experimento es comprobar cuando una o mas variables independientes influyen o alteran a la variable dependiente, es decir, si la variable independiente produce algún cambio significativo en la variable dependiente, esta actividad requiere de controlar estrictamente las condiciones experimentales de un estudio.
Operacionalizar es definir las variables para que sean medibles y manejables, significa definir operativamente el PON. Un investigador necesita traducir los conceptos (variables) a hechos observables para lograr su medición. Las definiciones señalan las operaciones que se tienen que realizar para medir la variable, de forma tal, que sean susceptibles de observación y cuantificación. De acuerdo con Hempel (1952):
“la definición operacional de un concepto consiste en definir las operaciones que permiten medir ese concepto o los indicadores observables por medio de los cuales se manifiesta ese concepto,” (p. 32-50).
en resumen, una definición operacional puede señalar el instrumento por medio del cual se hará la medición de las variables. La definición operativa significa ¿como le voy a hacer en calidad de investigador para operacionalizar mi pregunta de investigación?.
Leedy (1993) dice que tiene que haber tres cosas: consenso, medición y precisión. Solo se puede manejar lo que se puede medir y solo se puede medir lo que se define operativamente.