domingo, 9 de marzo de 2008
Elisa opina lo siguiente:
En las últimas décadas hemos asistido a un proceso creciente de revalorización del hombre como ser individual y social producto de la configuración de una nueva racionalidad social que pone en el centro del debate al hombre, sus valores subjetivos y simbólicos, en un contexto altamente complejo e interdependiente, en contraposición a la racionalidad moderna – industrial que dominó el discurso científico y pragmático durante todo el siglo XIX y gran parte del siglo XX, convirtiendo al hombre en una pieza más del engranaje industrial, derivando de esta forma, un ser humano mecánico, estático, reducido a su dimensión material y objetiva, resultando en la cosificación y alienación misma del hombre. Lo que justifica en gran medida, el relanzamiento y cada vez mayor uso de la metodología cualitativa como vía de acceso a la realidad social, el innegable éxito que los métodos cualitativos están encontrando entre los investigadores contemporáneos es más una reconquista oportuna que un descubrimiento inesperado. Ruiz (2001). Entendiendo lo cualitativo en palabras de Miguel Beltrán (2000) como lo referente a los discursos y al lenguaje, al significado y al sentido, que constituye una dimensión de la realidad social de importancia esencial para su conocimiento científico. En este sentido, los métodos cualitativos permiten captar en toda su complejidad el significado de los fenómenos sociales, en un proceso de construcción y reconstrucción del sentido subjetivo y de la significación social de una acción, comportamiento o interacción humana, de la comprensión social mediante la interpretación y decodificación de los discursos, ubicándose en el plano latente de la realidad social. No obstante, lo social comprende un complejo entramado de valores, símbolos, comportamientos, relaciones e interacciones de naturaleza objetiva y subjetiva, que no admite un único método científico, una sola forma de buscar o descubrir el conocimiento, son los mismos fenómenos sociales de donde emerge la diversidad ontológica, epistemológica y metodológica que ha dado lugar ha una pluralidad de perspectivas metodológicas, prácticas empíricas y técnicas de investigación, que históricamente se han enfrentado por la defensa de su parcela de conocimiento en el continuo búsqueda – mantenimiento del status científico, argumentación que ilustra un debate de carácter histórico, una vieja polémica que ha estado presente con diferentes matices y orientaciones en el proceso de constitución y desarrollo de las ciencias sociales, donde la tendencia se ha inclinado por mucho tiempo a la incompatibilidad, es decir, los investigadores reclaman el recurso exclusivo a uno de ellos (cantidad o cualidad), disyuntiva que en los últimos tiempos ha dado paso al acercamiento, a la conciliación como regiones del conocimiento complementarias en el estudio de la realidad social, tendencia que se conoce como pluralidad metodológica “… la complejidad del objeto corresponde necesariamente un planteamiento epistemológico que he venido calificando de pluralismo cognitivo, ello impone como correlato necesario un pluralismo metodológico que permita acceder a la concreta dimensión del objeto a la que en cada caso haya de hacerse frente. La propuesta, pues, aquí formulada es la adecuación del método a la dimensión considerada en el objeto, y ello no de manera arbitraria e intercambiable, sino, con el rigor que el propio objeto demanda para que su tratamiento pueda calificarse de científico…” Beltrán (2000).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario